Casa Batlló (Adaptación de la fachada)
Se destapó la obra, o sea, se quitó el vallado, y se vio por primera vez la singular fachada de la casa Batlló, que causó gran asombro a todos los barceloneses, unos alabándola, y los más, poniéndola a “parir”, ya que no seguía los cánones de la época. Esto sí, no dejó indiferente a nadie, ni entonces, ni tampoco ahora.
Una de las cosas más destacadas, de la meticulosidad de Antonio Gaudí, como arquitecto, es la adaptación de esta fachada, a las dos edificaciones colindantes.
La entrega de la fachada de la casa Batlló con la vecina casa Amatller, del arquitecto Puig y Cadafalch, es muy evidente, ya que crea una terraza con balcón, y retrasa la fachada en su planta cuarta, a la altura del final del escalonado de la fachada vecina, logrando así, una continuidad entre ambas fachadas de las dos fincas, a pesar de sus muy notorias diferencias, en la aplicación del estilo modernista, por cada uno de estos dos afamados arquitectos.
La que pasa más desapercibida, es la entrega que realiza en su lado derecho, con la casa Emilia Adriá, del arquitecto Emilio Sala. En este lado, aplica unas protuberancias, para poder tapar el lateral de la cornisa de este inmueble y termina el remate delantero de la cubierta de la casa Batlló, en las molduras que había en la baranda de obra, del terrado de la finca de la esquina.
Podemos ver que estas dos protuberancias, creadas para rematar la casa colindante, han quedado ahí, para vergüenza y sin justificación alguna, en el momento en que el arquitecto Josep Soteras, en un día nefasto y nada inspirado, sin tener en cuenta para nada, la obra del señor Gaudí, adicionó dos plantas más, el ático y el sobreático, encajonando la casa Batlló. Ya podía como mínimo, haber diseñado su remonta, con un poco más de cuidado, y no, como si la casa de la esquina, hubiera sido siempre así y el señor Gaudí, fuera el que pasó muy mucho, de la construcción vecina.
NOTA: He averiguado y quiero compartir mi investigación, con los que siguen mis conocimientos sobre la casa Batlló, que el Gran Restaurante de Francia, que aparece en la celebración de la despedida de soltero del señor Batlló, fue fundado en 1861, se encontraba en el número 12 de la plaza Real, y en una guía de 1.896, nos da el precio del almuerzo (comida) de 4 pesetas y de la cena por 5 pesetas, que como podéis suponer, eran precios extremadamente caros para la época, por lo que creemos, que la cocina debía ser muy exquisita (no de diseño como ahora, claro).
Tags: Arquitectura, Casa Batlló, Modernismo
