Calderas de condensación
Tenemos en el mercado desde hace tiempo y no nos enteramos, el maravilloso invento de una caldera, llamada de condensación, que consume y gasta menos gas, y además reduce en mucho, el tan nombrado efecto invernadero, sin reducir su eficacia.
Las calderas de condensación sólo funcionan con gas, y logran aprovechar el calor de los humos de combustión. Al quemar un gas, se forma vapor de agua a una temperatura de unos 150-200 ºC. Si condensamos este vapor de agua, logramos que desprenda energía, que aprovechamos para precalentar el agua, que en su retorno estará a unos 50 ºC, antes de volver a ser calentada en la cámara de combustión.
Con este sistema, logramos obtener un mayor rendimiento de una caldera, logrando lo que nos interesa a todos más, conseguir hasta un 30% de ahorro, o sea pagar un 30% menos. Además, contribuimos a reducir la emisión de gases contaminantes, que provocan, el tan famoso efecto invernadero.
Este tipo de calderas, es ideal en las calefacciones de suelo radiante, puesto que al trabajar a baja temperatura, su rendimiento será máximo.
Las calderas de condensación, son fáciles de instalar, solo precisan un desagüe para el vapor condensado. Su salida de gases, debe cumplir los mismos requisitos que una convencional. Se pueden colocar, reponiendo la antigua caldera, y su mantenimiento y reparación es igual de fácil. Ahorran hasta un 30% de la factura del gas y reducen la cantidad de emisiones al enfriar los gases y condensarlos, así como su reducción, al existir un menor consumo de gas.
Tengamos claro, que las calderas de condensación, es un gran adelanto de los muchos que se están produciendo, para obtener un mayor rendimiento a las calderas de gas, o lo qué es lo mismo, gastar menos sin disminuir el confort.



