La sonoridad en los restaurantes

restaurante 300x254 La sonoridad en los restaurantes

            A quién no le ha pasado, que  ha ido a un restaurante y que ha salido con un dolor de cabeza y no por haberse pasado en la bebida, sino por el increíble ruido a cubiertos, platos, conversaciones nada interesantes y otros varios, que nos obliga a gritar al que tenemos enfrente, para poder hablar por encima de los múltiples ruidos ambientales.

restaurante 2 300x187 La sonoridad en los restaurantes            Claro está, todo ese romanticismo de una cena a la luz de una vela, con mantel de lino y comida de diseño, que nos obliga a decirle si quiere “dormir” conmigo, a grito pelado y que no te contestan los de al lado, porque también están ocupados en lograr trasmitirse sus mensajes, se nos va al “garete”, por este pequeño inconveniente.

Todo esto lo produce la famosa “reverberación”.

            Un local tan bien puesto, tan de “diseño”, tan de color negro con platos cuadrados y blancos, con manteles lineales, con lucecitas muy muy muy puntuales, con carta de platos no comprensibles, con camareros educados vestidos también de negro, con platos grandes y comida pequeña, con vinos desconocidos pero muy gran reserva por su precio, con explicación personalizada de cómo debo comer cada plato que casi no veo, y todo esto se nos va al traste, sencillamente porque como lo que quería no era comer, sino ligar y no he podido por el ruido infernal, todo eso tan bonito y espectacular no sirve de nada. No pienso volver.

            ¿Cuando ocurre esto?  Cuando un local tiene todos los elementos duros y lisos, el sonido rebota en ellos, y se junta el sonido reflejado con el directo, creando unas interferencias que hacen incomprensible una conversación y mas, cuando existen varios sonidos a la vez, ya que recibimos el sonido directo, que es el que nos interesa oír y ser oído, y todos los otros, que nos importan un “pito”, y que hacen que no pueda transmitir mis buenas intenciones de conversador.

restaurante 4 300x216 La sonoridad en los restaurantes            Solucionaríamos esto de una forma muy fácil, colocando algún gran elemento absorbente acústico en techo, paredes y/o suelo, etc., o bien creando una gran superficie muy irregular, como cuando para evitar el rebote de la onda acústica, se llenaba el techo del dormitorio de hueveras y se pintaban de negro, para conseguir un cuarto musical.

 Nota:    Lo del color negro no sirve para el sonido, solo era una forma de ambientación, lo que sirve son las formas muy irregulares.




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