Sin descuentos para profesionales

          Nos dirigimos a la visita de obra de la calle Mandri de Barcelona, a primera hora de la mañana, para poder entrevistarnos allí con el cliente, puesto que nos ha dicho por teléfono, que nos tiene que comentar una “cosilla”. Esta “cosilla”, como lo llama él, no es más que una serie de estantes en cristal que quiere colocar en la ducha de los dos baños. Como la obra ya está acabando, no podemos perder ni un día más en  encargarlos.

          Salimos de allí, y nos dirigimos a una conocida cristalería que se encuentra cerca de la plaza Bonanova, y con los que hemos tratado en varias ocasiones. Nos presentamos como profesionales y clientes a la dependienta, y le encargamos los estantes, dándole además los datos de nuestro estudio  para que prepare la factura, y no tener que esperar el día de la recogida. Nos dice que hasta el lunes no los tendrá, y nosotros nos quejamos diciendo que son muchos días para unas piezas pequeñas, a lo que nos contesta que seguro que estarán antes y que cuando estén nos llamará.

          Por supuesto, esto nunca sucede, por lo que el martes por la mañana me paso yo misma a recoger los estantes. Hay otra dependienta mucho más joven y también más perdida. Anda por la tienda de un  lado a otro buscando los estantes. Finalmente me pide, que por favor, espere a que su compañera vuelva de desayunar. A los 10 minutos aparece por la puerta la dependienta que nos atendió el encargo. Cuchichean unas palabras, y esta segunda dependienta empieza a deambular por la tienda haciendo el mismo recorrido que había hecho hacia 10 minutos su compañera. Esta vez con más suerte. Los localiza en 5 minutos más.

          Viendo mi impaciencia, me busca la factura que ya la tenía hecha. Me  la muestra y me dice el importe a abonar. Observo la factura y veo que no aparece por ningún lado el descuento. La dependienta se sorprende, la mira y me dice que por un importe tan pequeño no se puede hacer descuento. A sabiendas que lo que me está diciendo no es cierto, le pregunto que a partir de que importe aplican el descuento. No me contesta a la pregunta y sigue justificándose diciendo que yo le tendría que haber dicho que éramos profesionales. Le recuerdo que además de pedirle una factura a nombre de un estudio de arquitectura y decoración, nos presentamos el día del encargo como interioristas. Finalmente, sin más salida, se disculpa diciendo que se ha equivocado, pero que ahora ya no puede modificar la factura porque resulta un trámite muy costoso.

          En resumen, por la incompetencia y más tarde por la pereza de la dependienta, se alargo la entrega de los estantes en obra, perdimos más de media hora en recoger un material que no tenía que durar más de 5 minutos, y nos fuimos sin el descuento que tiene cualquier profesional.




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