Piscinas, el nuevo tratamiento con agua salada
La forma más común, de tratar el agua de las piscinas, consistía en añadirle cloro líquido, sólido o gaseoso, los tres sistemas de comercializarse. Notábamos aquel olor químico característico, nos irritaba los ojos y la piel. Pues bien, ahora existe el sistema de Electrolisis Salina, que genera el cloro a partir de la sal común, disuelta en el agua.
La salinidad del agua de piscina, es 6 veces inferior a la del agua del mar, incluso inferior a la de la lágrima del ojo.
Funciona diluyendo una cantidad de sal (de 4 a 6 Kg/m3 de agua), al instalar el clorador salino, ya que luego solo debe reponerse sal, en función de la perdida de agua por los lavados de los filtros.
Cuando el agua salada, pasa por los electrodos, se convierte en hipoclorito sódico, que destruye la materia orgánica y patógenos del agua, transformándose nuevamente en sal, cerrando el ciclo sin producirse pérdidas.
¿Qué ventajas tiene, este nuevo sistema?
Para la salud, evitando la irritación de piel y ojos, actuando sobre la piel, como un suave antiséptico. Al contener yodo el agua salada, produce un bronceado más natural, también protege el cabello y no destiñe los trajes de baño.
La seguridad de evitar los riesgos que ocasiona el cloro, al transportarlo, manipularlo y en cuanto a su dosificación.
Ecológicamente, es muy claro, ya que no precisa de ningún compuesto químico.
Económicamente, ya que una vez llena la piscina, solo debemos añadir la sal equivalente, al agua que añadimos por lavado de filtros y no gastamos nada en productos químicos.
Su instalación se adapta a cualquier piscina, y se realiza de forma muy sencilla, en la tubería de salida principal, después del filtro. La instalación eléctrica, debe realizarse de forma, que funcionen simultáneamente la bomba y el sistema de electrolisis salina.
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