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Después de haber visto, de la casa Batlló, el sistema tan ingenioso de la ventilación controlada, en las estancias que dan a las fachadas, vamos a ver el sistema de completar la ventilación del resto de la vivienda, en sus zonas centrales, utilizando siempre, el mismo criterio, controlar la intensidad de la ventilación y mantener las puertas y ventanas cerradas.
En las viviendas situadas en las plantas piso de la casa Batlló, existe en todas y cada una de las estancias de éstas, un sistema de ventilación controlada, sin necesidad de abrir ventanas o balconeras y además manteniendo siempre, el control sobre las miradas indiscretas, desde el exterior.
El señor Gaudí, innovador como siempre, y preocupado por el bienestar y la salud, diseñó para la casa Batlló, un sistema ecológico y natural de ventilación general, aprovechando la diferencia de temperaturas, entre la planta sótano y las plantas altas, creando así un gran circuito de convección.
Todas las viviendas nobles, de la zona del ensanche de principios de siglo, disponían en su zona de estar, de una galería acristalada, a modo de balcón invernadero, que actúaba como reguladora del clima interior y que permitían el poderse cerrar, para evitar el frio nocturno de las épocas más frías.
Si observamos, las rejas o barandas de la fachada posterior de la casa Batlló, podemos ver, como además de estas formas sinuosas, características del señor Gaudí, cumplen una misión totalmente práctica.
La Casa Batlló, contiene múltiples curiosidades, o como llamó yo, “gestos” del arquitecto, y en el caso de esta casa, mucho más, ya que se trata de Gaudí.
Uno de estas curiosidades, son los remates finales de las barandas, de la escalera principal.
Desde que arranca la escalera en la portería, para rematar su forma redondeada del principio de la barandilla, crea una forma de tres lóbulos enlazados, que se repite en todos y cada uno de los arranques del resto de barandillas, en los rellanos de escalera, pero …..
Una de las grandes sorpresas, de mis vivencias en el gran desván de la casa Batlló, fue cuando en una de aquellas largas noches, dedicadas a “empollar”, obligados por los exámenes finales, al ir a acceder al pasillo de la cubierta por la pequeña escalera de caracol, descubrimos, que en la pared cilíndrica de la cruz, se proyectaba de forma invertida, todo el tráfico del cruce de la calle Aragón, con el Paseo de Gracia.
El señor Gaudí, muy previsor él, queriendo diseñar hasta el mantenimiento de todas las partes de la casa, creó un pequeño pasillo escalonado, en la parte baja de la cubierta (las escamas del dragón), para poder realizar desde él, la limpieza y mantenimiento de las famosas escamas cerámicas, que rematan la casa Batlló.
Una de las maravillas de la casa Batlló, son las claraboyas de los patios de escalera, totalmente acristalados, aguantando un pasillo central a partir de unos perfiles metálicos, doblados en arcos parabólicos, que descargan su peso en las paredes laterales del patio.









